La PCR: amplificar el ADN y diagnosticar infecciones
Un laboratorio recibe a veces una muestra con tan poco material genético que ningún análisis directo logra leerla. La reacción en cadena de la polimerasa, o PCR, resuelve ese problema copiando un fragmento concreto hasta volverlo detectable.
La técnica no inventa nada: multiplica lo que ya estaba en el tubo. Su fuerza está en elegir una región del ADN y repetir su copia en ciclos controlados de temperatura.
Este artículo explica qué obstáculos enfrenta el diagnóstico molecular y de dónde toma la PCR su modelo. Después recorre los ingredientes, el ciclo de tres pasos y las variantes que se usan hoy en los laboratorios clínicos.
Al final aparecen dos ejercicios resueltos con su comprobación y la lista de errores que más se repiten en la prueba.
Conviene entender la técnica como una fotocopiadora muy exigente. Solo copia el tramo que se le indica, y para eso necesita marcar con precisión dónde empieza y dónde termina.

El problema de la muestra mínima
El primer obstáculo es la cantidad. Una muestra clínica o forense puede traer tan poco ADN que el análisis directo no alcance a detectarlo.
El segundo obstáculo es la mezcla. En una muestra real conviven material humano, bacterias y virus, y el fragmento de interés queda perdido entre millones de secuencias que no importan.
La PCR ataca los dos problemas con la misma herramienta: la selección. Dos cebadores marcan los extremos de la región buscada y dejan fuera todo lo demás.
El resultado es una muestra enriquecida en un solo fragmento. Esa limpieza explica por qué la técnica sirve tanto para diagnosticar como para investigar.
El modelo viene de la célula. Cuando una célula replica su ADN, las dos cadenas de la doble hélice se separan y cada una sirve de molde para construir su complementaria.
Ese mismo principio se reproduce en un tubo. El calor separa las cadenas, el enfriamiento permite que los cebadores se peguen y la enzima completa la copia.
La diferencia está en el control. La célula copia todo su genoma en un momento determinado, mientras que la PCR copia solo el tramo elegido y lo repite tantas veces como haga falta.
Hoy la técnica se usa en terrenos muy distintos. El laboratorio clínico busca material de un virus, el juzgado compara perfiles y el genetista revisa un gen asociado a una enfermedad.
Los ingredientes de la mezcla
Toda reacción reúne un puñado de componentes que cumplen una función definida. Si falta uno, el ciclo se detiene o pierde especificidad.
El molde, también llamado templado, es el ADN que contiene la región por amplificar. Puede estar en cantidad mínima y aun así funcionar, porque el ciclo se encarga de multiplicarlo.
Los cebadores son dos fragmentos cortos de ADN de cadena sencilla, de unos veinte nucleótidos cada uno. Se diseñan para flanquear la región de interés y se unen a cadenas opuestas del molde.
Los desoxirribonucleótidos trifosfato, conocidos como dNTP, son las piezas con que se arma la cadena nueva. Se necesitan los cuatro: adenina, timina, citosina y guanina.
La ADN polimerasa es la enzima que ejecuta la copia. Coloca cada nucleótido frente a su complementario y respeta el emparejamiento entre bases.
El tampón mantiene estable el pH y aporta las sales que la enzima necesita. Los iones de magnesio funcionan como cofactor y su concentración afecta el rendimiento de la reacción.
Se agrega además agua purificada y, en protocolos difíciles, aditivos que ayudan a abrir regiones con mucha estructura. La mezcla se prepara en tubos pequeños y se coloca en el equipo.
El diseño de los cebadores decide el éxito del ensayo. Dos cebadores mal elegidos amplifican la región equivocada o no amplifican nada.
El volumen final suele ser pequeño, del orden de microlitros. Por eso se trabaja con puntas estériles y guantes, y cualquier descuido termina visible en el resultado.
El orden de armado importa poco, pero la limpieza importa mucho. Una punta contaminada con producto de otro ensayo arruina el resultado antes de empezar.
La polimerasa que resiste el calor
El ciclo de la PCR trabaja cerca del punto de ebullición del agua. Una polimerasa común perdería su forma en el primer paso y no podría continuar.
Por eso se usa una polimerasa termoestable. La más conocida proviene de Thermus aquaticus, una bacteria de aguas termales, y de ahí toma el nombre de Taq polimerasa.
La enzima conserva actividad por encima de los 90 grados y alcanza su mejor desempeño cerca de los 70. Esa combinación le permite soportar la desnaturalización sin destruirse.
Ese detalle hizo posible automatizar el método. Antes había que reponer enzima después de cada calentamiento; con una polimerasa resistente, una sola carga trabaja durante toda la reacción.
Hoy existen otras enzimas termoestables con ventajas distintas. Algunas corrigen errores de copia, otras avanzan más rápido y varias toleran mejor ciertos inhibidores.
La elección depende del objetivo. Para diagnóstico se prefiere la fidelidad; para copiar fragmentos largos se busca una enzima que no se suelte a mitad de camino.
También existe la posibilidad de usar mezclas de enzimas. Esas combinaciones buscan sumar velocidad y precisión en un mismo ensayo.
Algunas versiones modernas permanecen inactivas hasta el primer calentamiento. Ese diseño, llamado de inicio en caliente, evita copias fuera de la región mientras se prepara la mezcla.
Los tres pasos del ciclo
Cada ciclo repite tres pasos definidos por la temperatura. El orden no cambia: separar, unir y copiar.
En la desnaturalización se calienta la mezcla para romper los puentes de hidrógeno entre bases complementarias. Las dos cadenas del molde quedan libres y expuestas.
En la hibridación baja la temperatura para que los cebadores encuentren su secuencia complementaria. Cada uno se pega a un extremo de la región que se quiere copiar.
En la extensión la polimerasa avanza desde cada cebador y agrega nucleótidos. De ese modo queda armada una hebra nueva frente a cada molde.
Al cerrar el ciclo, cada molécula original se convirtió en dos. Esas dos vuelven a separarse en el ciclo siguiente y el proceso se repite.
El aparato que aplica los cambios se llama termociclador. Programa las subidas y bajadas de temperatura de forma automática y sostenida durante horas.
Las temperaturas y los tiempos cambian según la enzima y los cebadores. La tabla reúne los valores habituales de un programa estándar.
| Paso | Temperatura | Duración |
|---|---|---|
| Desnaturalización inicial | 94 a 98 °C | 1 a 5 minutos |
| Desnaturalización del ciclo | 94 a 98 °C | 15 a 30 segundos |
| Hibridación | 50 a 65 °C | 15 a 60 segundos |
| Extensión | 72 °C | 30 a 60 segundos por cada mil bases |
| Extensión final | 72 °C | 5 a 10 minutos |
| Conservación | 4 a 10 °C | Hasta procesar la muestra |
Un ciclo completo tarda pocos minutos y el programa entero se resuelve en unas horas. Con treinta repeticiones, el fragmento elegido se cuenta por millones.
La temperatura de hibridación es el ajuste más delicado del programa. Si baja demasiado, los cebadores se pegan a secuencias parecidas y aparecen productos que nadie buscaba.
Los valores exactos varían de un protocolo a otro. La ficha técnica de la enzima trae los valores recomendados para ese protocolo.
El crecimiento exponencial del fragmento
Cada ciclo duplica el número de copias de la región elegida. Después de n ciclos, la cantidad teórica es dos elevado a la n.
Veinte ciclos superan el millón de copias. Treinta ciclos pasan de los mil millones, y por eso una muestra mínima alcanza para el análisis.
En la práctica la eficiencia no llega al cien por ciento. Algunos cebadores no se unen, la enzima se detiene o el molde se agota, así que el número real queda por debajo del cálculo.
Por eso los programas se repiten entre 25 y 40 veces. Pocos ciclos dan señal débil y demasiados ciclos favorecen productos inespecíficos que confunden la lectura.
El crecimiento exponencial explica la sensibilidad del método. Unas pocas moléculas iniciales se convierten en material detectable en poco tiempo.
También explica su fragilidad. La misma capacidad de multiplicar amplifica el error: una molécula contaminante que entre al tubo crece igual que la buscada.
Esa es la razón por la que el laboratorio separa físicamente las áreas de preparación y de análisis. El flujo de trabajo se diseña para que el producto amplificado nunca vuelva hacia las muestras nuevas.
En algún punto la reacción se estanca. Los reactivos se agotan, la enzima pierde actividad y el número de copias deja de crecer aunque el termociclador siga sumando vueltas.
Variantes, usos y controles
La RT-PCR parte de ARN en lugar de ADN. Una enzima llamada transcriptasa inversa copia ese ARN en ADN complementario, que después se amplifica con el ciclo habitual.
Esa variante es clave para los virus cuyo material genético es ARN. Sin el paso previo de transcripción inversa, esas infecciones no se detectarían con la técnica.
La PCR en tiempo real, o cuantitativa, mide la copia mientras ocurre. Sondas marcadas emiten fluorescencia al amplificarse el fragmento y el equipo registra la señal en cada ciclo.
La señal permite estimar la cantidad de material que traía la muestra original. Así se calcula la carga viral y se sigue la respuesta al tratamiento de una infección.
Cuando se juntan ambos recursos aparece la RT-PCR en tiempo real. Ese formato transforma el ARN en ADN copia y mide el producto sin destapar el tubo.
La diferencia central está en cuándo se lee. La PCR de punto final mira solo el final de la reacción, mientras que la versión en tiempo real observa todo el proceso.
La tabla compara las variantes y su uso más frecuente.
| Variante | Qué hace | Para qué se usa |
|---|---|---|
| Punto final | Copia el fragmento y se lee al terminar | Detectar e identificar patógenos |
| RT-PCR | Convierte ARN en ADN copia y luego amplifica | Virus con genoma de ARN |
| Tiempo real | Registra fluorescencia en cada ciclo | Carga viral y cuantificación |
| Electroforesis | Separa los fragmentos por tamaño | Comprobar el producto obtenido |
La electroforesis en gel de agarosa no amplifica nada. Solo separa por tamaño lo que la PCR ya copió, y los fragmentos más pequeños avanzan más lejos en el gel.
Entre las aplicaciones clínicas están la detección de bacterias difíciles de cultivar, los virus y los parásitos. En pruebas genéticas, la PCR amplifica la región de interés antes de leerla con detalle.
El ámbito forense aprovecha la sensibilidad. Una gota de saliva o un cabello bastan para obtener un perfil comparable con otra muestra.
Un mismo tubo puede llevar varios pares de cebadores a la vez. Esa modalidad, llamada PCR múltiple, detecta distintos agentes en una sola corrida.
La técnica también sirve para vigilar un tratamiento. Repetir la prueba a intervalos muestra si la cantidad de material del agente sube o baja.
Toda esa potencia exige controles. El control negativo lleva todos los reactivos menos el molde y no debe producir señal alguna.
Un control positivo, con material conocido, demuestra que el ensayo sí es capaz de amplificar. Un control interno agregado a cada muestra delata la presencia de sustancias que inhiben la enzima.
Una señal en el control negativo invalida la corrida completa y obliga a repetirla. Los inhibidores, en cambio, producen falsos negativos porque frenan la reacción aunque el material esté presente.
Cómo se evalúa la PCR en la prueba
Las preguntas del tema suelen pedir que se identifique el paso del ciclo, el componente que falta o la variante adecuada para un caso. También aparecen ejercicios de conteo de copias y de tiempo de programa.
Conviene asociar cada temperatura con una función. Cerca de 95 grados se separa, entre 50 y 65 se une el cebador y a 72 la enzima copia.
Dos ejemplos muestran el tipo de cálculo que se pide.
Ejemplo 1: cuántas copias salen de quince ciclos
Situación: una muestra arranca con una sola molécula de ADN molde. El termociclador cumple 15 ciclos y, para el ejercicio, se asume una eficiencia perfecta.
Hay que calcular cuántas copias del fragmento existen al final de la reacción.
- Paso 1. En cada vuelta, el número de copias del fragmento se multiplica por dos.
- Paso 2. Después de n ciclos, el total es dos elevado a la n.
- Paso 3. Con 15 ciclos hay que resolver dos elevado a quince.
- Paso 4. El resultado es 32.768 copias.
- Paso 5. La comprobación multiplica 1.024 por 32, porque dos a la décima es 1.024 y faltan cinco factores de dos.
- Paso 6. Ese producto devuelve 32.768 y confirma el cálculo.
Resultado: tras quince ciclos se obtienen 32.768 copias del fragmento. La eficiencia real siempre queda algo por debajo de esa cifra teórica.
Ejemplo 2: cuánto dura el programa completo
Situación: un programa empieza con una desnaturalización inicial de 5 minutos. Luego corren 30 ciclos con tres tiempos: 30 segundos de desnaturalización, 30 de hibridación y 45 de extensión.
Al terminar los ciclos agrega una extensión final de 5 minutos y hay que calcular el tiempo total.
- Paso 1. Cada ciclo suma 30 más 30 más 45 segundos, es decir 105 segundos.
- Paso 2. Treinta ciclos ocupan 30 por 105 segundos, o sea 3.150 segundos.
- Paso 3. Al dividir 3.150 entre 60 se obtienen 52,5 minutos.
- Paso 4. Se suman los 5 minutos iniciales y los 5 finales: 52,5 más 10 da 62,5 minutos.
- Paso 5. La comprobación reparte el total en 52,5 minutos de ciclos y 10 minutos de tramos fijos.
- Paso 6. La suma vuelve a dar 62,5 minutos.
Resultado: el programa completo dura alrededor de 62 minutos y medio. La duración depende del programa y no de cuánto ADN traiga la muestra.
Fijate primero en qué dato pide el enunciado: un componente, un paso, una variante o una cifra. Esa etiqueta reduce las opciones con rapidez.
En los ejercicios de conteo conviene escribir la potencia antes de multiplicar. Así se evita el error de sumar ciclos cuando hay que multiplicar duplicaciones.
- Relacioná el cebador con la especificidad de la región copiada.
- Asociá la Taq polimerasa con Thermus aquaticus y con el calor.
- Fijá el orden del ciclo y la temperatura de cada paso.
- Distinguí RT-PCR de PCR en tiempo real por su punto de partida y su lectura.
- Vinculá la contaminación con falsos positivos y los inhibidores con falsos negativos.
- Recordá que el gel separa por tamaño y no amplifica.
Conclusión
La PCR copia un fragmento concreto de ADN millones de veces y lo hace a partir de una muestra mínima. Esa capacidad la volvió una herramienta central del diagnóstico y de la investigación.
La técnica imita lo que la célula hace al replicar: separa las cadenas, las aparea con cebadores y deja que una polimerasa construya la copia. La diferencia es que aquí todo ocurre en un tubo y bajo control de temperatura.
Cada ciclo repite desnaturalización, hibridación y extensión, y el número de copias crece de forma exponencial. Las variantes de ARN y de tiempo real ampliaron su alcance a los virus de genoma ARN y a la carga viral.
La misma sensibilidad que la hace útil obliga a extremar los controles. Interpretar un resultado exige saber si la reacción funcionó y si el tubo estaba limpio.
Referencias Bibliográficas
- Instituto Nacional del Cáncer. (s. f.). Reacción en cadena de la polimerasa. Diccionario de cáncer. https://www.cancer.gov/espanol/publicaciones/diccionarios/diccionario-cancer/def/reaccion-en-cadena-de-la-polimerasa
- Khan Academy. (s. f.-a). Reacción en cadena de la polimerasa (PCR). https://es.khanacademy.org/science/biology/biotech-dna-technology/dna-sequencing-pcr-electrophoresis/a/polymerase-chain-reaction-pcr
- Khan Academy. (s. f.-b). Electroforesis en gel. https://es.khanacademy.org/science/ap-biology/gene-expression-and-regulation/biotechnology/a/gel-electrophoresis
- National Human Genome Research Institute. (s. f.). Reacción en cadena de la polimerasa. Fichas informativas sobre genómica. https://www.genome.gov/es/about-genomics/fact-sheets/Reaccion-en-cadena-de-la-polimerasa
- National Human Genome Research Institute. (2026). Reacción en cadena de la polimerasa (PCR). Glosario de términos genómicos. https://www.genome.gov/es/genetics-glossary/Reacci%C3%B3n-en-cadena-de-la-polimerasa-PCR
- Science Learning Hub. (s. f.). PCR: polymerase chain reaction. https://www.sciencelearn.org.nz/resources/1900-pcr-polymerase-chain-reaction
- Vargas, A. (2013). Fundamentos de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) y de la PCR en tiempo real. Investigación en Discapacidad, 2(3). https://www.medigraphic.com/pdfs/invdis/ir-2013/ir132d.pdf
Para seguir estudiando: las enzimas de restricción y el ADN recombinante y la secuenciación del genoma y la genómica clínica.





