Escritura y producción de textos: proceso, cohesión y argumentación
Escribir un texto completo no es un acto único ni un don reservado a algunas personas. Es un proceso de decisiones que se puede aprender, ordenar y revisar.
Este artículo recorre ese proceso desde la primera idea hasta la versión final. Explica cómo se planifica un escrito, cómo se construye un párrafo, qué recursos mantienen unido el texto y qué reglas se revisan al cierre.
También aborda la escritura argumentativa, porque la prueba pide reconocer una tesis, valorar un respaldo o detectar una falacia. El repaso insiste en los casos que suelen confundirse.
El proceso de escritura: planificar, redactar y revisar
Escribir no es vaciar ideas sobre el papel en el orden en que aparecen. Es un proceso en el que quien escribe decide qué dice, a quién se dirige y cómo organiza la información.
El programa de Español reconoce tres momentos: planificación, textualización y revisión. Cada uno tiene tareas propias, aunque se vuelve sobre ellos varias veces.
La planificación consiste en pensar el escrito antes de redactarlo. Allí se define el propósito, se imagina el lector, se generan ideas y se arma un esquema.
La textualización es la redacción del borrador. Las ideas se convierten en párrafos y oraciones, y se eligen las palabras y los conectores que las enlazan.
La revisión es la lectura crítica del texto. Se compara lo escrito con lo que se quería lograr y se corrigen los problemas de contenido, de estructura y de forma.
El proceso es flexible y recursivo. Un plan inicial no es un contrato: si al redactar falta un dato o el esquema falla, se vuelve atrás y se reorganiza.
También es un proceso de transformación del conocimiento. Quien escribe no copia lo que ya sabía: reorganiza ese saber para responder a lo que el lector necesita entender.
La revisión tiene dos niveles que conviene no mezclar. El primero mira la coherencia global y la estructura lógica; el segundo atiende la ortografía y la puntuación.

La planificación: lluvia de ideas, esquema y propósito
La planificación empieza con la generación abierta de ideas. La lluvia de ideas consiste en anotar todo lo que se sabe del tema sin descartar nada y sin ordenar todavía.
Después se clasifica. Se agrupan las ideas parecidas, se eliminan las repetidas y se descartan las que no responden al propósito.
Ese trabajo desemboca en un esquema con categorías y prioridades. Su objetivo primordial es jerarquizar y ordenar la información antes de redactar el texto.
Un esquema útil distingue la idea central, los subtemas que la sostienen y los datos de cada subtema. También señala qué va en la introducción, el desarrollo y el cierre.
Antes del esquema conviene responder tres preguntas: para qué se escribe, a quién se dirige y en qué situación circulará el texto.
Esas respuestas fijan el registro y el tipo de datos. Una circular para vecinos no se escribe como un informe técnico, y un informe para autoridades exige otro tono.
Esa decisión se llama adecuación al destinatario y al propósito comunicativo. Cambiar de lector cambia el vocabulario, la extensión y el grado de detalle.
El plan queda abierto. Durante la redacción puede aparecer un dato nuevo o un ejemplo mejor, y el esquema se ajusta sin culpa.
El párrafo: idea principal y oraciones complementarias
El párrafo es la unidad de sentido del texto. Agrupa varias oraciones alrededor de una misma idea y se separa de los demás con punto y aparte.
La oración principal o temática enuncia esa idea. Suele abrir el párrafo y funciona como guía para quien lee.
Las oraciones complementarias desarrollan y respaldan la idea principal con ejemplos, datos, causas o consecuencias. No cambian el tema: lo explican, lo precisan o lo demuestran.
Un párrafo pierde fuerza cuando las oraciones secundarias repiten la principal con otras palabras. También la pierde cuando saltan a un asunto distinto o acumulan ideas que merecían párrafos separados.
La progresión temática exige que cada oración aporte algo nuevo y que ese algo se conecte con lo anterior. Sin esa progresión, el párrafo se vuelve una lista de frases sueltas que el lector debe unir por su cuenta.
En los textos expositivos conviene cerrar el párrafo con una oración que resuma la idea. En los argumentativos, el cierre suele ser la conclusión parcial que prepara el argumento siguiente.
Los párrafos de desarrollo son los más numerosos y combinan una idea principal con dos o tres oraciones complementarias. Esa proporción mantiene el texto legible sin perder profundidad.
Cuando el examen pregunta para qué sirven las oraciones complementarias, descarta las opciones que hablan de cambiar el tema o de suprimir conectores. La respuesta correcta apunta a desarrollar y respaldar.
Cohesión: conectores, sustituciones y elipsis
La cohesión es la red de enlaces que mantiene unidas las partes del texto. Se logra con conectores, sustituciones léxicas, pronombres, elipsis y puntuación.
Los conectores son palabras o locuciones que expresan la relación lógica entre dos ideas. No adornan: señalan si lo que sigue es causa, consecuencia, objeción o aclaración.
El conector «puesto que» introduce la causa o razón de lo afirmado antes. «Por lo tanto» introduce la consecuencia lógica que se deriva de lo expuesto.
«Sin embargo» marca oposición; «es decir» reformula y aclara lo dicho; «por ejemplo» introduce una ejemplificación.
Los ordenadores del discurso, como «primero», «luego» y «finalmente», ordenan y jerarquizan los pasos de un proceso.
La sustitución léxica evita la repetición. Llamar «el animal» a un felino ya mencionado mantiene la cohesión referencial.
La anáfora retoma lo ya dicho. Una expresión como «estas peticiones» recoge los puntos enunciados antes.
La elipsis omite un elemento que el lector puede recuperar. En «inspeccionó los cultivos y, el segundo, los canales de regadío», la coma señala la omisión del verbo.
| Recurso | Función | Ejemplo |
|---|---|---|
| Conector causal | Introduce la razón de lo afirmado | «Se suspendió la reunión, puesto que no había quórum» |
| Conector consecutivo | Anuncia lo que se deduce | «Lloverá toda la tarde; por lo tanto, se suspende la gira» |
| Reformulación | Aclara con otras palabras | «El texto es cohesivo, es decir, sus partes están enlazadas» |
| Ordenador discursivo | Ordena los pasos de un proceso | «Primero se llena el formulario; luego se presenta» |
| Sustitución léxica | Evita la repetición del término | «El felino duerme; el animal apenas se mueve» |
| Elipsis | Omite lo que se puede recuperar | «Revisó el informe y, después, las cifras» |
Un conector mal elegido rompe el razonamiento aunque la oración sea correcta. Si la relación es de causa, «por lo tanto» invierte el sentido.
Coherencia, adecuación y precisión en la revisión
La coherencia es la unidad de sentido global. Un texto coherente mantiene un solo tema, ordena las ideas con lógica y no se contradice.
La revisión global atiende primero esa dimensión. Comprueba si la tesis se sostiene, si los párrafos siguen un orden y si las conclusiones se desprenden de lo dicho.
La corrección de tildes y comas viene después, porque no arregla un texto que no se entiende. Esa jerarquía explica por qué el equipo que revisa un informe empieza por la estructura.
La adecuación es el ajuste al contexto. Incluye el registro, el tratamiento al destinatario, el formato y el canal por el que circulará el escrito.
Las tres condiciones de un texto eficaz son cohesión, coherencia y adecuación contextual. Si falla una, el escrito pierde eficacia aunque las oraciones estén bien construidas.
La revisión también busca precisión léxica. Una frase vaga como «la empresa debe hacer algo con los dineros» mejora cuando se nombra la acción y el objeto: «convocar una sesión para evaluar los salarios».
Los verbos comodín, como hacer, poner, tener o dar, suelen esconder imprecisión. Cambiarlos por verbos específicos obliga a decidir qué ocurre exactamente.
Conviene revisar en tres pasadas: estructura, párrafos y oraciones, y por último ortografía y puntuación. Leer en voz alta descubre repeticiones y frases que no cierran.
Puntuación, tildes y mayúsculas en la revisión final
La coma separa el vocativo del resto del enunciado. En «Estimados pacientes, el servicio se suspenderá mañana», la coma aísla a quienes se dirige el aviso.
La coma también delimita una aposición explicativa, que aporta información adicional sobre el sustantivo. En «Ana Ruiz, destacada educadora y poeta de la región, dictó la charla», las comas encierran ese añadido.
La coma separa además la subordinada condicional antepuesta de la principal. «Si el paciente presenta fiebre, debe acudir al centro de salud» lleva coma porque la condición va primero.
Los dos puntos dan paso a una enumeración anunciada por un elemento anticipador. «El comité acordó tres medidas: reparar la acera, podar los árboles y pintar el portón» es correcto porque «tres medidas» anuncia la lista.
Sin ese elemento anticipador, los dos puntos sobran. «Los patrocinadores son: tres empresas locales» es un error frecuente, y corresponde escribir la lista sin dos puntos.
La tilde diacrítica distingue palabras que se escriben igual pero cumplen funciones distintas. «Sé» con tilde es verbo, «se» sin tilde es pronombre, «dé» es verbo y «de» es preposición.
El mismo criterio separa «más», adverbio de cantidad, de «mas», conjunción equivalente a «pero».
El «porqué» escrito en una sola palabra y con tilde es un sustantivo masculino que significa motivo o causa. «Porque» es conjunción causal, «por qué» encabeza preguntas y «por que» combina preposición y pronombre relativo.
Las palabras «caída» y «bahía» llevan tilde porque contienen un hiato con vocal cerrada tónica. La vocal cerrada acentuada obliga a marcar la tilde aunque la palabra no la necesite por su terminación.
En cuanto a las mayúsculas, los nombres de cargos se escriben con minúscula inicial y los de entidades con mayúscula. Se escribe «el ministro de Educación» y «el Ministerio de Educación Pública».
La argumentación: tesis, respaldo y falacias
Un texto argumentativo defiende una postura con razones. La tesis es la idea que se sostiene y debe poder enunciarse en una oración.
La tesis no se confunde con el tema. El tema es el transporte urbano; la tesis es que los municipios deben favorecer el transporte colectivo.
Los argumentos son las razones que la respaldan. Cada uno ocupa un párrafo y se apoya en un tipo de prueba: datos, ejemplos, autoridad o analogía.
El respaldo más sólido es el dato cuantitativo verificable. Una cifra de emisiones o un porcentaje de usuarios pesa más que una opinión sobre lo agradable que resulta un proyecto.
El argumento de autoridad cita a un organismo especializado en la materia. Su fuerza depende de que la fuente sea reconocida y diga realmente lo que se le atribuye.
La contraargumentación anticipa una objeción contraria y la refuta con la propia postura. Ese movimiento fortalece el texto porque demuestra que quien escribe conoce las reservas del lector.
Las falacias son razonamientos que parecen válidos y no lo son. La falacia ad hominem descalifica la propuesta atacando a su autor en lugar de discutir el contenido.
La falacia de causa falsa aparece cuando se toma una coincidencia temporal por una relación causal. Si un comercio abrió y luego bajaron las ventas del vecino, no se prueba que el primero causó la caída.
Ejemplo 1: la circular del comité vecinal
Situación: Un comité vecinal avisa que se suspende la reunión del sábado porque no hay quórum. Antes de redactar, anota todas las ideas y las agrupa por asunto.
Paso 1. La anotación sin filtro es una lluvia de ideas, propia de la planificación.
Paso 2. El comité ordena las ideas en un esquema con tres bloques y jerarquiza la información antes de escribir.
Paso 3. Al redactar aparece un dato nuevo sobre el salón comunal, y el comité modifica el esquema porque el proceso es recursivo.
Paso 4. La versión final abre con «Estimados vecinos,» y esa coma separa el vocativo; además, usa «puesto que» para introducir la causa.
Resultado: La circular planifica, esquematiza, se ajusta al redactar y se revisa con la puntuación correcta.
Ejemplo 2: dos argumentos y una falacia
Situación: En una audiencia municipal se discute si conviene ampliar los carriles o reforzar el transporte colectivo. Una urbanista defiende la segunda opción con datos de congestión y emisiones.
Paso 1. La tesis es que el municipio debe favorecer el transporte colectivo, no el tema general de la movilidad.
Paso 2. El respaldo son cifras de viajes diarios y de emisiones por vehículo: datos cuantitativos y medibles.
Paso 3. Un concejal responde que la propuesta no sirve porque su autora estudió en el extranjero; es una falacia ad hominem.
Paso 4. Otro vecino afirma que, desde que se pintó la ciclovía, bajaron las ventas del comercio, y convierte una coincidencia temporal en causa.
Resultado: La tesis se sostiene con datos, mientras que las dos objeciones se apoyan en falacias.
El error más frecuente es revisar solo la forma. Ante un caso de revisión, fíjate en si se discute la estructura o solo las tildes.
El segundo error es elegir un conector por costumbre. Pregúntate si la segunda idea es causa, consecuencia, oposición o aclaración.
Conclusión
Escribir es un proceso y no un arranque de inspiración. La planificación ordena las ideas, la textualización las pone en párrafos y la revisión corrige lo que el lector no podría entender.
La cohesión y la coherencia sostienen el texto completo, y los conectores son los hilos visibles de esa red.
La puntuación y la acentuación cierran el trabajo, y la argumentación sostiene la postura del texto. Reconocer una tesis, un dato y una falacia importa tanto como escribir sin errores de tilde.

Referencias Bibliográficas
- Asociación de Academias de la Lengua Española. (2010). Ortografía de la lengua española. https://www.asale.org/obras-academicas/ortografia
- Asociación de Academias de la Lengua Española. (2009). Nueva gramática de la lengua española. https://www.asale.org/obras-academicas/gramatica
- Madrigal Abarca, M. (2012). Estrategias para el desarrollo de la competencia comunicativa en la fase de la preescritura. Revista de Filología y Lingüística, 37(1). https://kerwa.ucr.ac.cr/items/cd22fdaa-9430-49ef-9e16-73ef269d7ec0
- Ministerio de Educación Pública. (2017). Programa de estudio de Español, Tercer ciclo de la Educación General Básica y Educación Diversificada. https://www.mep.go.cr/sites/default/files/media/espanol3ciclo_diversificada.pdf
- Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. (s. f.). Alfabetización. https://www.unesco.org/es/literacy

