Modelos Atómicos: Del Átomo Indivisible al Modelo Cuántico
Un modelo atómico es una representación simplificada del átomo que sirve para explicar lo que se observa en el laboratorio. Cuando un experimento contradice el modelo vigente, el modelo se corrige o se reemplaza.
Este artículo recorre esa cadena de correcciones, desde la esfera indivisible de Dalton hasta la nube de probabilidad del modelo cuántico. Cada paso conserva lo que el anterior acertó y añade una pieza que faltaba.
El repaso incluye los experimentos que obligaron a cambiar de modelo y los límites que cada uno arrastra. Al final encontrarás dos ejercicios resueltos y una tabla de síntesis para repasar.
La química del examen se apoya en esta historia por una razón práctica. Muchas preguntas describen un experimento y piden su conclusión, y reconocer el modelo permite responder sin memorizar frases sueltas.

Qué es un modelo atómico y qué debe explicar
Un modelo atómico es una imagen mental y matemática que resume cómo está hecho el átomo. Su valor no está en ser verdadero en sentido absoluto, sino en explicar los datos disponibles y predecir resultados nuevos.
Todo modelo de este tema tiene que dar cuenta de cuatro hechos. Debe explicar la masa del átomo, su carga eléctrica, su estabilidad y la luz que emite cuando se calienta.
La historia del átomo es la historia de modelos que fallaron en alguno de esos puntos. Cada fallo dejó una pista sobre la estructura interna.
El modelo de Dalton no salió de la nada. Recogía las leyes de la combinación química que los químicos habían medido durante décadas con balanzas de precisión.
Una ley de proporciones definidas afirma que un compuesto puro contiene los mismos elementos en la misma proporción en masa. El modelo de partículas explicaba ese hecho con una imagen sencilla.
La primera propuesta moderna llegó con John Dalton, a comienzos del siglo XIX. Su modelo describe la materia como un conjunto de partículas indivisibles y macizas.
Dalton afirmó que los átomos de un mismo elemento tienen la misma masa y las mismas propiedades. También sostuvo que los compuestos combinan átomos en proporciones fijas de números enteros.
Esa última idea explicaba las leyes de las proporciones definidas y múltiples. Si el agua presenta una proporción fija de hidrógeno y oxígeno, el modelo de partículas discretas encaja con el dato.
Para Dalton, una reacción química era un reordenamiento de átomos. Los átomos no se creaban ni se destruían: cambiaban de compañero.
El modelo explicaba la masa y las proporciones, pero no la carga eléctrica. Tampoco tenía nada que decir sobre la estabilidad del átomo ni sobre su espectro.
El límite más visible apareció mucho después, con los isótopos. Dos átomos del mismo elemento pueden tener masas distintas, y eso contradice la idea de masas idénticas dentro de un elemento.
La palabra átomo viene del griego atomos, que significa indivisible. El nombre sobrevivió aunque la idea de indivisibilidad se abandonó hace más de un siglo.
Conviene retener la lógica antes que las fechas. Dalton acertó al tratar la materia como partículas y al explicar las proporciones, y se quedó corto al negarles estructura interna.
Del electrón al núcleo: Thomson, Millikan y Rutherford
El primer componente interno apareció en los tubos de descarga. Al aplicar alto voltaje a un gas a baja presión, se emitían rayos que hacían brillar una pantalla fluorescente.
Joseph John Thomson estudió esos rayos catódicos en 1897. Al desviarlos con campos eléctricos y magnéticos, calculó la relación entre la carga y la masa de sus partículas.
El resultado fue llamativo: esas partículas eran mucho más livianas que cualquier átomo. Thomson había encontrado el electrón, una pieza común a toda la materia.
Como el átomo es neutro y contenía electrones negativos, tenía que existir una carga positiva que compensara. En 1904 Thomson propuso una esfera positiva con los electrones incrustados en ella.
Ese modelo se conoce como budín de pasas. Imagina una masa positiva uniforme con pequeñas cargas negativas repartidas dentro, como frutas en un pastel.
El modelo explicaba la neutralidad y la presencia del electrón. No explicaba cómo se distribuía la masa ni qué pasaba al bombardear el átomo con partículas pesadas.
Robert Millikan midió después la carga del electrón con su experimento de la gota de aceite. Al conocer la carga y la relación carga-masa, quedó determinada también la masa del electrón.
La gota de aceite quedaba suspendida cuando la fuerza eléctrica equilibraba su peso. Midiendo el voltaje necesario, Millikan calculó la carga de cada gota y encontró que era un múltiplo entero de un mismo valor mínimo.
El experimento decisivo fue el de Rutherford, con la ayuda de Geiger y Marsden. Lanzaron partículas alfa contra una lámina muy delgada de oro y registraron hacia dónde salían desviadas.
La mayoría de las partículas atravesó la lámina sin desviarse. Algunas se desviaron un poco y unas pocas rebotaron casi hacia atrás.
Con esos datos Rutherford concluyó dos cosas. El átomo está casi vacío y su masa se concentra en un núcleo pequeño con carga positiva.
Si la carga positiva estuviera repartida como en el budín, ninguna partícula alfa debería rebotar. El rebote exigía un blanco pequeño, denso y positivo.
El modelo nuclear dejó un problema abierto. Un electrón girando alrededor del núcleo debería perder energía y caer en espiral, y los átomos no colapsan.
Ese conflicto entre el modelo y la estabilidad observada abrió la puerta al paso siguiente. La respuesta exigía una regla nueva para las órbitas.
Bohr y los niveles de energía
Niels Bohr propuso en 1913 que el electrón no puede girar en cualquier órbita. Solo algunas órbitas circulares están permitidas, y cada una tiene una energía definida.
En el modelo de Bohr, el electrón se ubica en órbitas circulares con niveles de energía definidos. Mientras permanece en una órbita permitida, no emite energía.
La energía de cada nivel sigue una expresión sencilla para el hidrógeno. Se escribe E = −k/n², donde n es el número de nivel y k una constante.
El signo negativo indica que la energía es menor cuanto más cerca está el electrón del núcleo. El nivel n = 1 es el de menor energía y corresponde al estado fundamental.
El espectro del hidrógeno muestra varias series de líneas. Cada serie corresponde a caídas que terminan en un mismo nivel, y por eso sus líneas comparten una zona del espectro.
Cuando el átomo absorbe energía, el electrón salta a un nivel superior. Al volver, emite la diferencia de energía en forma de un fotón.
La energía del fotón es igual a la diferencia entre los dos niveles. Cuanto mayor sea el salto, mayor será la frecuencia de la luz emitida.
Esa regla explicó los espectros de líneas del hidrógeno. Cada línea corresponde a una transición entre niveles y no a cualquier valor de energía.
El modelo tuvo un éxito notable con el hidrógeno y con iones que tienen un electrón. También le valió a Bohr el premio Nobel de Física.
Su límite aparece al pasar a átomos con varios electrones. Las energías calculadas dejan de coincidir con las medidas, y las órbitas circulares no alcanzan para describir el enlace químico.
Hoy se enseña como un paso intermedio. Conserva la idea de niveles de energía, que sigue siendo válida, y descarta la de trayectorias circulares exactas.
Para el examen conviene recordar la formulación típica. Si el enunciado habla de órbitas circulares con niveles definidos, la respuesta es Bohr.
El modelo cuántico y la nube electrónica
El modelo actual abandona la órbita y habla de orbitales. Un orbital es una región del espacio donde la probabilidad de encontrar al electrón es alta.
Con la nube electrónica solo puede indicarse la zona más probable de encontrar el electrón. No existe una trayectoria que se pueda seguir punto por punto.
Esa renuncia no es un defecto del modelo, sino una consecuencia de la mecánica cuántica. El principio de incertidumbre impide fijar a la vez la posición y el momento con precisión arbitraria.
La densidad de la nube representa una probabilidad y no una sustancia física. Donde la nube es más densa, es más probable hallar al electrón.
La diferencia entre órbita y orbital no es un cambio de nombre. La órbita era un camino, y el orbital es un mapa de probabilidades construido a partir de la función de onda.
Cada orbital se describe con números cuánticos. El número principal n indica el nivel de energía, y el secundario l define la forma del orbital.
Las formas se designan con letras: s, p, d y f. Los orbitales s son esféricos, los p tienen dos lóbulos y los d y f presentan geometrías más complejas.
Un orbital admite como máximo dos electrones. Esa capacidad, junto con el orden de llenado, explica la configuración electrónica de cada elemento.
El modelo cuántico explica la estabilidad, los espectros y el enlace. También da cuenta de la tabla periódica, porque el llenado de orbitales sigue el orden de los niveles.
Ningún modelo se descartó por completo. Dalton aportó las partículas, Thomson el electrón, Rutherford el núcleo, Bohr los niveles y el modelo cuántico la probabilidad.
La tabla siguiente resume qué aportó cada modelo y dónde se quedó corto. Sirve para responder las preguntas que piden identificar el modelo descrito.
| Modelo | Idea central | Aporte y límite |
|---|---|---|
| Dalton | Átomos indivisibles con masa propia | Explica las proporciones definidas; no admite estructura interna |
| Thomson | Esfera positiva con electrones incrustados | Explica la neutralidad; no explica el rebote de partículas alfa |
| Rutherford | Núcleo pequeño, denso y positivo | Explica la dispersión; no explica la estabilidad del átomo |
| Bohr | Órbitas circulares con energía fija | Explica el espectro del hidrógeno; falla con varios electrones |
| Cuántico | Orbitales y densidad de probabilidad | Explica espectros y enlace; renuncia a la trayectoria exacta |
Al repasar, conviene asociar cada modelo con un experimento. El experimento es la pista que suele aparecer en el enunciado.
El orden de la tabla también sirve como guion de estudio. Cada fila resuelve el problema de la anterior y deja uno nuevo.
Dos ejercicios resueltos
Los dos ejercicios siguientes atacan el tema desde ángulos distintos. El primero interpreta un experimento de dispersión; el segundo calcula la energía de una transición.
Ejemplo 1: porcentajes en un experimento de dispersión
Situación: En un montaje tipo Rutherford se lanzan 20 000 partículas alfa contra una lámina delgada. Del total, 19 900 atraviesan sin desviarse, 96 se desvían levemente y 4 rebotan.
Paso 1: se calcula el porcentaje de cada grupo dividiendo entre 20 000 y multiplicando por 100. Las que atraviesan sin desviarse son 19 900 / 20 000 × 100 = 99,5 %.
Paso 2: las que se desvían levemente son 96 / 20 000 × 100 = 0,48 %. Las que rebotan son 4 / 20 000 × 100 = 0,02 %.
Paso 3: los tres porcentajes suman 100 %, así que el reparto está completo. La fracción que rebota equivale a dos milésimas del total.
Resultado: el 99,5 % atraviesa la lámina, de modo que el átomo está casi vacío. El 0,02 % que rebota indica un blanco pequeño, masivo y con carga positiva, es decir, el núcleo.
Ejemplo 2: energía y longitud de onda de una transición
Situación: Un electrón del hidrógeno cae del nivel n = 3 al nivel n = 2. ¿Qué energía libera y qué longitud de onda emite?
Paso 1: se aplica la expresión de Bohr con k = 2,179 × 10⁻¹⁸ J. La diferencia de energía es la diferencia = k × (1/2² − 1/3²) = k × (1/4 − 1/9).
Paso 2: la fracción vale 0,25 − 0,1111 = 0,1389. Al multiplicar por 2,179 × 10⁻¹⁸ J se obtiene 3,026 × 10⁻¹⁹ J.
Paso 3: la longitud de onda sale de la longitud de onda = hc / diferencia, con h = 6,63 × 10⁻³⁴ J·s y c = 3,00 × 10⁸ m/s. El producto hc vale 1,989 × 10⁻²⁵ J·m.
Paso 4: al dividir 1,989 × 10⁻²⁵ entre 3,026 × 10⁻¹⁹ resulta 6,57 × 10⁻⁷ m. Expresado en nanómetros, son 657 nm.
Resultado: la transición libera 3,03 × 10⁻¹⁹ J y emite luz de 657 nm, en la zona roja del espectro visible. Esa línea forma parte del espectro del hidrógeno.
En el segundo ejercicio conviene ordenar los datos antes de sustituir. La constante k, la constante de Planck y la velocidad de la luz tienen potencias distintas, y mezclarlas es el origen de casi cualquier error.
Los dos ejercicios muestran dos niveles de exigencia. El primero pide leer e interpretar; el segundo, aplicar una fórmula y cuidar las unidades.
En el segundo conviene revisar el orden de los niveles. La caída parte del nivel mayor y termina en el menor, y la diferencia se toma en ese sentido para obtener un valor positivo.
Los errores más frecuentes en este tema
La mayoría de los fallos no viene de la historia, sino de mezclar los aportes de cada modelo. Antes de responder conviene preguntar qué experimento describe el enunciado.
Un segundo grupo de errores aparece al interpretar la nube electrónica. Decir que el electrón «gira en una órbita» es volver a Bohr y no al modelo actual.
También se confunde la masa del electrón con la del protón. El protón es unas 1 836 veces más masivo, y por eso casi toda la masa queda en el núcleo.
Por último, hay que vigilar las cifras. Un porcentaje de 0,02 % no es lo mismo que 2 %, y el orden de magnitud cambia la conclusión del ejercicio.
Cómo se pregunta en la prueba
Las preguntas de este bloque suelen presentar un experimento y pedir su conclusión. El enunciado describe el montaje y el resultado, y las opciones reformulan modelos.
Otro formato da una descripción y pide el nombre del modelo. Las palabras clave son esfera positiva, núcleo, órbitas y nube de probabilidad.
Un tercer formato compara dos modelos y pide la diferencia. La respuesta correcta suele señalar qué explicaba uno y qué agregó el otro.
Las preguntas de cálculo aparecen menos, pero exigen manejar la expresión de Bohr con cuidado. También puede pedirse una diferencia de energía o una longitud de onda.
La tabla siguiente traduce las palabras del enunciado a la respuesta esperada.
| Palabra clave del enunciado | Modelo o idea | Qué se responde |
|---|---|---|
| «Indivisible» | Dalton | Partículas macizas sin estructura interna |
| «Electrones incrustados» | Thomson | Esfera positiva con cargas negativas dentro |
| «Rebote de partículas alfa» | Rutherford | Átomo casi vacío con núcleo pequeño y positivo |
| «Órbitas circulares» | Bohr | Niveles de energía definidos y espectros de líneas |
| «Zona más probable» | Modelo cuántico | Nube electrónica y orbitales |
Los enunciados de nivel alto combinan dos modelos en un mismo caso. Se reconoce primero el experimento y después se elige la opción que describe el modelo correspondiente.
Al resolver, conviene subrayar el verbo y el experimento. Esos dos datos bastan para descartar la mayoría de los distractores.
- Identifica qué experimento menciona el enunciado.
- Asocia el experimento con el modelo que lo explica.
- Distingue el aporte del modelo de su límite.
- Recuerda que Bohr describe bien los átomos con un electrón.
- Lee la nube electrónica como probabilidad y no como objeto.
- Revisa el orden de magnitud en los ejercicios numéricos.
Si quedan dos opciones parecidas, gana la que menciona el experimento del enunciado. Las opciones que describen otro modelo se descartan aunque sean verdaderas en su contexto.
Conclusión
Los modelos atómicos cambiaron porque los experimentos exigieron más explicación. Dalton describió partículas, Thomson encontró el electrón y Rutherford ubicó el núcleo.
Bohr añadió los niveles de energía y explicó el espectro del hidrógeno. El modelo cuántico reemplazó las órbitas por orbitales y la certeza por la probabilidad.
Cada modelo conserva algo del anterior y descarta lo que no resistió la prueba. Esa continuidad explica por qué la química actual sigue usando la palabra átomo.
Ese recorrido también explica por qué la química actual puede hablar de átomos sin contradecirse. El átomo conserva su nombre y cambia su descripción según lo que se quiera explicar.
Para el examen, asocia cada modelo con su experimento y con su límite. Con esa asociación, las preguntas de reconocimiento se resuelven por descarte.
Referencias Bibliográficas
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- Flowers, P., Theopold, K., Langley, R. y Robinson, W. R. (2019c). Evolution of atomic theory. En Chemistry 2e (sección 2.2). OpenStax. https://openstax.org/books/chemistry-2e/pages/2-2-evolution-of-atomic-theory
- Flowers, P., Theopold, K., Langley, R. y Robinson, W. R. (2019d). The Bohr model. En Chemistry 2e (sección 6.2). OpenStax. https://openstax.org/books/chemistry-2e/pages/6-2-the-bohr-model
Para seguir estudiando: Elementos químicos: el lenguaje universal de la ciencia y ¿Qué es un enlace químico y cómo se forma?.


