El sistema circulatorio y la circulación sanguínea

El sistema circulatorio lleva la sangre por todo el cuerpo con el corazón como bomba. El artículo explica las cavidades del corazón, las válvulas, los circuitos pulmonar y sistémico, la presión sanguínea y el control de la temperatura. Incluye dos ejercicios resueltos sobre el gasto cardíaco y el volumen diario.

Mano que sostiene una reproducción anatómica del corazón sobre un fondo beige

Envía a tu grupo de estudio:

El sistema circulatorio y la circulación sanguínea

El sistema circulatorio es el conjunto de órganos que mueven la sangre por todo el cuerpo. En él participan tres piezas: el corazón como bomba, los vasos como conductos y la sangre como vehículo.

Su tarea es llevar oxígeno y nutrientes a cada célula y retirar el dióxido de carbono y los desechos. También reparte hormonas y participa en el control de la temperatura.

El corazón funciona como una bomba doble. El lado derecho envía la sangre a los pulmones y el izquierdo la impulsa hacia el resto del organismo.

Este repaso sigue el recorrido de la sangre: primero el corazón y sus válvulas, después los dos circuitos y los tres tipos de vasos. Al final encontrarás la presión arterial, el control del ritmo, dos casos resueltos y los errores más frecuentes.

Conviene fijar una idea desde el principio: la sangre no se mueve sola. Necesita una bomba que la empuje y una red de tubos que la conduzca siempre en el mismo sentido.

Tensiómetro digital de brazo con el manguito negro y la unidad de pantalla sobre una superficie blanca.
Un tensiómetro de brazo mide la fuerza con que la sangre golpea la pared de la arteria; esa cifra resume el trabajo de la bomba cardíaca.

El corazón: cuatro cavidades y dos tabiques

El corazón es un órgano musculoso del tamaño aproximado de un puño cerrado. Está en el centro del tórax, entre los dos pulmones, y su pared es sobre todo músculo cardíaco.

Por dentro se divide en cuatro cavidades. Las dos superiores son las aurículas y las dos inferiores, los ventrículos.

Un tabique separa la mitad derecha de la izquierda. Esa pared impide que ambas corrientes se junten.

A las aurículas entra la sangre que retorna al órgano. Los ventrículos, en cambio, la impulsan hacia las arterias.

La aurícula derecha recibe la sangre que traen las venas cavas desde el cuerpo. La aurícula izquierda recibe la sangre oxigenada que vuelve de los pulmones.

El ventrículo derecho envía su sangre a los pulmones. El izquierdo la envía a la aorta y de ahí al resto del organismo.

Cada mitad funciona como una bomba independiente, aunque las dos se contraen casi a la vez. Primero lo hacen las aurículas y después los ventrículos.

Ese orden importa. Si los ventrículos se contrajeran antes que las aurículas, la cavidad que impulsa estaría todavía vacía.

La pared del ventrículo izquierdo es mucho más gruesa que la del derecho. Esa diferencia explica la presión con que la sangre sale hacia el cuerpo.

Un dato que decide muchas preguntas: las cavidades que impulsan la sangre hacia las arterias son los ventrículos, no las aurículas.

Aurículas y ventrículos trabajan como relevos. La aurícula carga y el ventrículo dispara.

El músculo cardíaco tiene estriaciones, como el músculo esquelético, pero se contrae sin órdenes de la voluntad. Sus células se unen por discos intercalares que transmiten la señal de una a otra.

Esa unión explica que el corazón se contraiga como un solo bloque. Un latido no es la suma de miles de contracciones sueltas, sino una onda coordinada.

Las válvulas y el sentido único del flujo

Dentro del corazón hay cuatro válvulas formadas por pliegues de tejido conectivo. Su función no es empujar la sangre, sino impedir que retroceda.

Las válvulas auriculoventriculares están entre cada aurícula y su ventrículo. La tricúspide, con tres valvas, queda a la derecha; la mitral, con dos, a la izquierda.

Las válvulas semilunares ocupan la salida de los ventrículos. La pulmonar cierra la salida del ventrículo derecho y la aórtica, la del izquierdo.

Al contraerse los ventrículos, esas compuertas se cierran de golpe. Con ese cierre queda bloqueado el regreso hacia las aurículas.

Cuando los ventrículos se relajan, la presión cae y las semilunares se cierran. Ese cierre impide que la sangre regrese desde la aorta o desde la arteria pulmonar.

El resultado es un flujo en una sola dirección dentro de la bomba. La tabla reúne las cuatro válvulas y lo que impide cada una.

 

Las cuatro válvulas del corazón y lo que impide cada una
Válvula Dónde está Qué impide
Tricúspide Entre la aurícula y el ventrículo derechos El retroceso de la sangre hacia la aurícula derecha
Mitral Entre la aurícula y el ventrículo izquierdos El retroceso de la sangre hacia la aurícula izquierda
Pulmonar En la salida del ventrículo derecho El regreso de la sangre desde la arteria pulmonar
Aórtica En la salida del ventrículo izquierdo El regreso de la sangre desde la aorta

Las válvulas no se abren por voluntad propia. Responden a la diferencia de presión entre las cavidades que separan.

Por eso un problema en una válvula se nota como un esfuerzo extra del músculo. El corazón compensa con más trabajo lo que la válvula deja pasar.

El mismo principio aparece en las venas de las piernas, que también tienen válvulas. Allí impiden que la sangre caiga hacia los pies cuando la persona está de pie.

Válvula y tabique no son lo mismo. El tabique separa dos cavidades y la válvula controla el paso entre ellas.

La circulación pulmonar y la circulación sistémica

La circulación sanguínea se organiza en dos recorridos encadenados. El pulmonar pasa por los pulmones y el sistémico recorre el resto del cuerpo.

En el circuito pulmonar la sangre sale del ventrículo derecho por la arteria pulmonar. En los capilares del pulmón deja dióxido de carbono y recoge oxígeno.

Esa sangre oxigenada vuelve por las venas pulmonares a la aurícula izquierda. El recorrido es corto porque los pulmones están junto al corazón.

En el circuito sistémico la sangre sale del ventrículo izquierdo por la aorta. En los capilares de los tejidos entrega oxígeno y nutrientes y recoge desechos.

Después regresa por las venas cavas a la aurícula derecha. Ahí comienza otra vez el circuito pulmonar.

En cada latido ambos recorridos transportan un volumen idéntico. Si uno se detiene, el otro tampoco puede continuar.

El músculo cardíaco no se alimenta de la sangre que bombea. Su propio aporte llega por las coronarias, unas ramas que salen justo donde empieza la aorta.

Una obstrucción en una coronaria priva de oxígeno al sector muscular que esa rama atiende. De ahí nace el infarto de miocardio.

Un detalle que confunde a mucha gente: la arteria pulmonar lleva sangre con poco oxígeno. La vena pulmonar, en cambio, la lleva oxigenada.

Por eso lo que define a una arteria es la dirección del flujo, no el color de la sangre. Toda arteria sale del corazón y toda vena vuelve a él.

Los dos circuitos explican por qué el corazón tiene dos mitades. Cada una atiende un territorio distinto con una presión distinta.

El circuito pulmonar trabaja a menor presión que el sistémico. El recorrido es corto y los capilares del pulmón son delicados, así que no resistirían la presión de la aorta.

Arterias, capilares y venas

Por las arterias la sangre viaja del corazón a los tejidos. Por las venas hace el camino inverso, desde los tejidos hasta el corazón.

Los capilares son vasos muy finos que unen el final de una arteria con el comienzo de una vena. Su pared, de apenas una célula de espesor, deja pasar sustancias hacia las células y desde ellas.

Las arterias tienen una pared gruesa y elástica, con abundante músculo liso. Esa pared resiste la presión del latido y la suaviza entre un pulso y el siguiente.

Las venas tienen paredes más delgadas y un diámetro interno mayor. Por eso oponen menos resistencia y guardan buena parte del volumen sanguíneo.

En brazos y piernas, buena parte de las venas alberga válvulas. Su papel es impedir que el flujo retroceda.

El intercambio ocurre sobre todo en los capilares. Allí el oxígeno y los nutrientes salen de la sangre y el dióxido de carbono entra en ella.

Los capilares forman redes densas en casi todos los tejidos. Ninguna célula queda lejos de uno de ellos, porque de ahí recibe lo que necesita.

La tabla compara los tres tipos de vaso por su dirección y su pared.

 

Los tres tipos de vaso sanguíneo y su función
Vaso Dirección del flujo Pared y función
Arteria Del corazón hacia los tejidos Pared gruesa y elástica; conduce sangre a presión
Capilar Entre la arteria y la vena Pared de una célula de grosor; permite el intercambio
Vena De los tejidos hacia el corazón Pared delgada y diámetro amplio; devuelve sangre a baja presión

Un error frecuente es creer que toda arteria lleva sangre oxigenada. La arteria pulmonar es la excepción, y también lo es la vena pulmonar.

Otro error es pensar que las venas empujan la sangre. Su pared no genera presión: el avance depende del corazón y de los músculos vecinos.

La pared arterial también participa en el control de la presión. Si se estrecha, la misma sangre encuentra más resistencia y la presión sube.

Las arterias más cercanas al corazón reciben la sangre con la presión más alta. La aorta y sus ramas principales son las que soportan ese golpe de cada latido.

Esa elasticidad tiene una ventaja práctica. La pared se estira en la sístole y devuelve parte de esa energía en la diástole, de modo que el flujo no se detiene entre latidos.

La presión arterial y el retorno venoso

La presión arterial es la fuerza que la sangre ejerce sobre la pared de las arterias. Se mide en milímetros de mercurio y se escribe con dos cifras, por ejemplo 120/80.

La cifra mayor corresponde a la sístole, el momento en que el ventrículo se contrae. La menor corresponde a la diástole, cuando el corazón se relaja entre latidos.

La presión es alta en la aorta y baja a lo largo del recorrido. Al atravesar los capilares, la sangre pierde buena parte de esa fuerza.

De ahí que en el territorio venoso la presión sea menor que en el arterial. No es que las venas carezcan de presión, sino que ya se gastó en el camino.

Para volver al corazón, la sangre venosa cuenta con tres ayudas. Las válvulas impiden el retroceso y los músculos que rodean la vena la comprimen al caminar.

La respiración también colabora. Al inspirar, la presión dentro del tórax baja y la sangre es atraída hacia el corazón.

Cuando la presión se mantiene alta aparece la hipertensión. Esa condición obliga al corazón a trabajar con más esfuerzo y daña poco a poco las paredes arteriales.

La hipertensión suele no dar síntomas. Por eso se detecta midiendo la presión con regularidad y no esperando a sentir algo.

Controlar el peso, reducir la sal, moverse y evitar el tabaco ayudan a bajarla. En algunos casos el profesional de salud añade medicamentos.

Un caso de examen típico pide interpretar una lectura. La clave está en comparar cada cifra con su valor de referencia y no en mirar solo la mayor.

La medición se toma con el manguito sobre la arteria del brazo, a la altura del corazón. Conviene estar sentado, en reposo y con el brazo apoyado, porque moverse o hablar altera la lectura.

Una sola lectura alta no confirma hipertensión. Los profesionales repiten la medición en días distintos antes de establecer un diagnóstico.

El ritmo cardíaco y el gasto cardíaco

El corazón late sin que la persona lo ordene. Un grupo de células marcapasos, situado en la pared de la aurícula derecha, inicia cada latido.

La señal eléctrica se reparte por el órgano y provoca primero la contracción de las aurículas. Después llega a los ventrículos y los hace contraerse.

El sistema nervioso autónomo ajusta la frecuencia, pero no la inventa. La división simpática la acelera y la parasimpática la reduce.

Esa es la razón por la que el corazón late más despacio en reposo que durante una carrera. El mismo sistema ajusta el diámetro de los vasos.

El pulso es la onda de presión que se percibe al palpar una arteria cercana a la piel. Contarlo durante un minuto da la frecuencia cardíaca.

Se palpa con facilidad en la muñeca, en el cuello y en la ingle. En la muñeca se usa la arteria radial y en el cuello, la carótida, siempre con una presión suave.

El gasto cardíaco es el volumen de sangre que un ventrículo impulsa en un minuto. Se calcula multiplicando el volumen de cada latido por la frecuencia.

En reposo, un adulto expulsa unos 70 mililitros por latido. Ese volumen se llama volumen sistólico.

Con 75 latidos por minuto, el gasto ronda los 5 litros por minuto. Durante el ejercicio la frecuencia sube y el gasto puede duplicarse.

El gasto no depende solo del corazón. Si los vasos se estrechan, el corazón necesita más presión para mover el mismo volumen.

Para el examen conviene retener la fórmula y las unidades. Mililitros por latido multiplicados por latidos por minuto dan mililitros por minuto.

Dos casos resueltos: gasto cardíaco y latidos del día

Los dos casos usan los mismos datos: 70 mililitros por latido y 75 latidos por minuto en reposo. Conviene resolverlos con lápiz y comprobar cada paso.

Caso 1: el gasto cardíaco en reposo y en ejercicio

Situación: un ventrículo expulsa 70 mililitros de sangre en cada latido. En reposo el corazón late 75 veces por minuto y durante el ejercicio, 150.

Hay que calcular cuánta sangre impulsa ese ventrículo en un minuto en cada situación.

  1. Paso 1. Anotá los datos: 70 mililitros por latido y 75 latidos por minuto.
  2. Paso 2. El gasto cardíaco resulta de multiplicar el volumen sistólico por la frecuencia.
  3. Paso 3. En reposo, 70 por 75 da 5.250 mililitros por minuto.
  4. Paso 4. Se pasa a litros al dividir entre 1.000: 5,25 litros por minuto.
  5. Paso 5. En ejercicio, 70 por 150 da 10.500 mililitros por minuto.
  6. Paso 6. Pasado a litros son 10,5 por minuto, justo el doble del valor de reposo.

Respuesta: el gasto es de 5,25 litros por minuto en reposo y de 10,5 litros durante el ejercicio.

Comprobación: 10,5 dividido entre 5,25 da 2, y 150 dividido entre 75 también da 2. La frecuencia se duplicó y el gasto hizo lo mismo.

Caso 2: los latidos y la sangre de un día completo

Situación: el mismo corazón late 75 veces por minuto y mueve 5,25 litros por minuto. Hay que estimar los latidos y los litros de un día.

El cálculo pide dos conversiones: de horas a minutos y de mililitros a litros.

  1. Paso 1. Cada jornada suma 24 horas, y cada una de ellas vale 60 minutos.
  2. Paso 2. Multiplicá 24 por 60 y obtenés 1.440 minutos.
  3. Paso 3. Los latidos del día son 75 por 1.440, es decir 108.000 latidos.
  4. Paso 4. El volumen del día es 5,25 por 1.440, es decir 7.560 litros.
  5. Paso 5. Comprobá por otra vía: 70 mililitros por 108.000 latidos dan 7.560.000 mililitros.
  6. Paso 6. Esos 7.560.000 mililitros equivalen a 7.560 litros, así que las dos vías coinciden.

Respuesta: a lo largo de un día ese ventrículo completa 108.000 latidos y mueve 7.560 litros de sangre.

Comentario: 7.560 litros son unos 7,56 metros cúbicos. La cifra ayuda a imaginar el trabajo continuo de una bomba de pocos gramos.

Antes de responder, identificá qué pide el enunciado: un nombre, una dirección o un cálculo. El verbo de la pregunta suele indicarlo.

Si el caso habla de una lectura de presión, compará las dos cifras con sus referencias. Si habla de un recorrido, seguí el orden de las cavidades.

Conclusión

El sistema circulatorio es la red de transporte del organismo. El corazón impulsa, los vasos conducen y la sangre lleva y trae lo que cada célula necesita.

Las válvulas garantizan un solo sentido y los dos circuitos se encadenan sin pausa. La pared gruesa del ventrículo izquierdo explica la presión con que la sangre llega al cuerpo.

La presión cae a lo largo del recorrido y el retorno venoso depende de válvulas, músculos y respiración. El gasto cardíaco resume ese trabajo en una cifra.

Entender la fórmula del gasto ayuda a explicar por qué el corazón late más rápido al hacer ejercicio. También muestra por qué cuidar los vasos protege a todo el sistema.

El recorrido completo se repite unas 75 veces por minuto en reposo y mucho más durante el esfuerzo. Cada vuelta pasa por el pulmón y por los tejidos en menos de un minuto.

Referencias Bibliográficas

  • MedlinePlus. (s. f.-a). Cómo prevenir las enfermedades del corazón. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. https://medlineplus.gov/spanish/howtopreventheartdisease.html
  • MedlinePlus. (s. f.-b). Presión arterial alta. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. https://medlineplus.gov/spanish/highbloodpressure.html
  • MedlinePlus. (s. f.-c). Pulso. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003399.htm
  • National Heart, Lung, and Blood Institute. (2022). Cómo funciona el corazón. Institutos Nacionales de Salud. https://www.nhlbi.nih.gov/es/salud/corazon
  • OpenStax. (2022-a). Anatomy and physiology 2e: Heart anatomy. Rice University. https://openstax.org/books/anatomy-and-physiology-2e/pages/19-1-heart-anatomy
  • OpenStax. (2022-b). Anatomy and physiology 2e: Structure and function of blood vessels. Rice University. https://openstax.org/books/anatomy-and-physiology-2e/pages/20-1-structure-and-function-of-blood-vessels
  • Organización Mundial de la Salud. (2021). Enfermedades cardiovasculares. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/cardiovascular-diseases-(cvds)

Para seguir estudiando: La regulación de la glucosa en sangre: insulina, glucagón y diabetes y Los riñones: cómo filtran la sangre y forman la orina.

Avatar de Equipo de Desarrollo y Tutoría
Escrito por Conoce nuestra metodología →

Continúa con tu preparación:

Cookies

Usamos cookies para que el sitio funcione y, si nos das permiso, para medir cómo se usa y para mostrarte nuestros planes en anuncios. Puedes aceptar todas, rechazar las que no son necesarias o elegir por categoría. El detalle está en la Política de Cookies.